Bajas en la línea verde del metro de Barcelona, estación Les Corts. Se abren las puertas del vagón y, al salir, comienza un viaje distinto: voces de todo el mundo se cruzan, la velocidad rápida del vagón como la del pensamiento, dónde te entusiasma imaginar el encuentro.
Caminas rumbo a La Caldera y lo primero que te recibe es un paisaje peculiar: una calle larga con árboles de tronco verde, un tapiz de flores rojo coral entremezclado con hojas secas que parecen de otoño. Una alfombra natural que conduce desde la esquina hasta la puerta de cristal.
Tras cruzar el portal y subir las escaleras, te encuentras por primera vez con tus cómplices: performers, investigadores, gestores, productores, estudiantes, coreógrafos… las posibilidades son infinitas. Nos miramos, sonreímos y paseamos entre la barra y las mesas, curioseando a través de las ventanas altísimas o de las puertas que llevan a los salones.
Conocí el proyecto en agosto de 2017, en Guanajuato, México. Ese año obtuve mi primera beca para asistir al X aniversario en Barcelona. Era la primera vez que salía de mi país para encontrarme con artistas de todo el mundo.
Nadie puede adelantar qué sucederá. Lo único seguro es que, al final de la semana, serás alguien distinto: con nuevas ideas, cómplices y contactos, quizá con enfoques inesperados en tu práctica creativa. El B-Meeting no termina el último día; al contrario, es el inicio de algo. Una semilla que, desde hace más de 17 años, reúne a artistas escénicos de más de 40 países.
¿Qué lo hace tan especial?
El B-Meeting es más que la reunión anual del BIDE. Su corazón está en una metodología propia de creación: los B-Lab. Cualquiera puede proponer un laboratorio creativo de 3 o 6 horas.
Ese tiempo se convierte en un espacio de intercambio circular: se expone un tema y una forma de trabajo, pero todos los participantes pueden aportar ideas, modificar, contradecir o replantear. Lo inicial se transforma, generando una experiencia única. Trabajar en grupos grandes logra potenciar y diversificar la vida de las creaciones.
Además, la estructura del encuentro incluye espacios como Speed Dating, NewsRoom, B>Lab de Gestión Cultural, B>Expo, Feedback, visitas a Centros de Creación y Open Performance.

¿Qué experimentamos?
La posibilidad de desaprender mis propias certezas y abrirme a otras formas de imaginar. La experiencia B-Meeting no solo te conecta con artistas, sino con la pregunta constante sobre lo que aún no existe, lo que puede nacer en la intersección de miradas y cuerpos distintos. Es un lugar para ensayar futuros.
Ese primer B-Meeting, hace ocho años, fue un portal que no ha dejado de abrir escenarios. Me dio la oportunidad de escribir mi primer artículo, trabajar en una residencia internacional con Mosè, Himanigini, Orla y Avital, y aprender sobre producción y gestión. Este año, especialmente, me permitió conectar con Silvia, Simone y Batarita, abriendo la posibilidad de llevar mi trabajo a Alemania y Hungría.
Trato de imaginar cuántos otros artistas escénicos, como yo, han viajado y seguirán viajando en el metro, en las distintas líneas que conectan la ciudad por debajo. Artistas de todas las edades, idiomas y trayectorias: algunos consolidados, otros apenas iniciando. Eso no importa. Todos viajamos igual, cruzamos caminos que están en diferentes etapas, pero con un mismo objetivo: atravesar ese portal hacia lo desconocido y significativo.
Siguiente parada Les Corts, correspondencia Zona Universitaria.
